Día Del Niño

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Queremos ser peques de nuevo

Imagínate…despiertas luego de dormir toda la noche, profundamente ¿soñaste? Hum…not sure, todo se va borrando de la memoria, vienen flashazos, había dragones, cohetes espaciales y veías de cerca las estrellas ¡Qué locura! Ya es de día, el sol entra por la ventana y no ha sonado tu alarma (buena señal) te incorporas y ¡Oh sorpresa! Tienes puesta tu pijama favorita, ¿y esa cobija de dibujitos? Años de no verla, pero huele deli (seguro esta recién lavada).
Miras a tu alrededor ¿qué pasó? Todos tus juguetes están formaditos listos para jugar, los posters de tus caricaturas preferidas decoran el cuarto y de pronto te sientes con tanta energía que te incorporas de un brinco (sin dolor de rodilla ni espalda), llegas al espejo más cercano y miras un rostro pequeñito, hace tanto que no lo veías que casi no lo reconoces ¿será posible? ¡Sí! Eres tú, tú, ¡tú!
Sales corriendo, das una vuelta por la casa, llegas a la mesa y ¿qué es ese olor? ¡Hotcakes! Seguro es fin de semana, tu lugar ya está listo para que te sientes justo frente a la televisión, la enciendes y para tu sorpresa está tu peli favorita ¿Te acuerdas cuando la viste en el cine con tus primos? ¿Fue mismo día en el que “construyeron el fuerte”? No, creo que fue cuando hicieron la guerra de pasteles de lodo jajaja.

 

Sería increíble regresar el tiempo aunque sea sólo un día

¿Te imaginas que eso pudiera pasar? Volver a sentir la libertad de no preocuparte por nada, sólo por romper el récord en “las maquinitas”, jugar hasta que se haga de noche y te digan que es “hora de dormir” (pero aún tener energía) y leer bajo las cobijas libros de aventuras, prestando atención a cada párrafo, disfrutando cada detalle en las ilustraciones y creando historias paralelas que sólo existen para ti.

Sería maravilloso tener tanto tiempo disponible y decir “ya me aburrí”, pero automáticamente ponerte de pie para hacer algo al respecto, montar obras teatrales dignas de Broadway con tus amigos, salir a tocar los timbres de los vecinos (era una buena broma, hasta que te cachaban) o elaborar los banquetes más exquisitos para deleitar hasta los paladares más exigentes (sí tus muñecos de peluche).
¿Qué harías si pudieras repetir esos días? Era maravilloso ser todo y nada a la vez, a ratos, pero todo el tiempo, sin miedo de nada (excepto de los exámenes de matemáticas). Decir lo que pensabas sin preocuparte por: “¿Qué dirán los demás?”, porque aunque a veces si se nos iba la mano, siempre decían “¡Ay! es bien ocurrente (inserte risita incómoda)”. O incluso, cometer errores… como la vez que rompiste la ventana por aventarte es “chilenita”, y solucionarlo con una disculpa sincera y una sonrisa franca (bueno y tus domingos de un mes).

 

Tal vez no podemos volver en el tiempo, pero…

Sin duda si podemos conservar esas cualidades que hoy tanto atesoramos en los más pequeños, retomar valores como la honestidad (porque ¡Ah cómo nos gusta decir mentiras “piadosas” ahora que somos mayores!), la complicidad que demostrábamos cuando no delatábamos a los latosos en el salón de clases, (excepto tú Marianita, tú siempre nos acusabas jajaja) y sobre todo, la confianza en que todo se puede mejorar con una taza de chocolate calientito.
Recordar que se vale decir “pidos” cuando las cosas se pongan rudas, pero que también podemos salvar el día con un “1,2,3 por mí y por todos mis amigos”, declarar la guerra a nuestro peor enemigo sólo cuando jugamos “Stop” y lo más importante, no olvidar que la vida es sólo un juego.
Celebra a tu peque interior con un rico postre y a los que te rodeen sean hijos, sobrinos, hermanitos, da igual…festejen mucho en su día y pásenla con la mejor actitud.

Con cariño el equipo Smartüs te desea un gran día del niño y la niña.
EL MATCH DE TU VIDA

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