¿Quién se llevó mi croissant?

 In

¿Quién se llevó mi croissant?

El cuerpo humano hace cosas sorprendentes y sus procesos pueden ser un misterio, sin embargo, en esta ocasión desentrañaremos uno de los más enigmáticos: ¿cómo 1 delicioso croissant al día durante 2 semanas, puede convertirse en una talla extra de jeans? (lo sé, ¡es una pesadilla!)

Para descubrir el misterio, vamos a comenzar por lo básico.

El croissant está hecho de carbohidratos. La talla extra la ganamos por el aumento de grasa en nuestro cuerpo, en específico en el abdomen (porque hay [email protected] que se les va a las pompis, omg, ¡qué envidia!). Entonces, ¿Cómo es posible que un carbohidrato se convierta en grasa?, pues…

 

Todo comienza así

Ambos, carbohidratos y grasas forman parte de los macronutrientes (macros para los fitness) que junto con las proteínas son: aquellas sustancias que proporcionan energía al organismo para un buen funcionamiento, reparar y construir estructuras orgánicas, promover el crecimiento y para regular procesos metabólicos. Peeero como en todo, existe la dualidad del ying y el yang, así es pequeños saltamontes, hay macros de buena calidad y otros, no tan buenos para nuestro cuerpo.

En este caso, para entender el enigma del croissant, debemos tener en cuenta que existen distintos tipos de carbohidratos:

  • Los simples: son azúcares que se convierten en glucosa rápidamente, lo cual no es bueno porque hacen que nos de hambre todo el tiempo. Por ejemplo ,las galletitas, pan de caja, harinas refinadas (aquí es donde está nuestro delicioso croissant) y productos que contienen jarabe de maíz. Exacto, ¡todo lo rico en la vida! Ay 🙁
  • Los complejos: aunque también se transforman en glucosa, lo hacen de manera más lenta debido a la fibra que contienen y además nos aportan vitaminas, minerales y otros nutrientes (aquí es donde nuestro cuerpo dice “ajá”). Estos los encuentras en: verduras, granos enteros, harinas integrales como el pan y pasta integral (y aquí es donde nosotros decimos “ay no”).

 

Ajá sí, y… ¿para qué los ocupa nuestro cuerpo?

Pues, la energía que proviene de los alimentos en forma de carbohidratos se transforma con la ayuda de diferentes hormonas y enzimas, y se utiliza de diferentes maneras que son cruciales para el funcionamiento adecuado de nuestro cuerpo, en los músculos se utiliza como energía mecánica para producir movimientos, en el cerebro y en las neuronas como energía eléctrica que ayuda a transmitir señales nerviosas y pensamientos; también en el hígado, el exceso de carbohidratos se almacena  en forma de energía de reserva, la cual se utiliza cuando no comemos o hay falta de alimento (así es, también es muy malo no comer porque nuestros procesos metabólicos se verían afectados y como resultado podríamos sentirnos cansados, distraídos, y débiles, así que, ¡aguas!).

En otras palabras, los carbohidratos son la gasolina que hace funcionar a nuestro cuerpo correctamente.

Por eso tranqui, los carbohidratos no son  malos.

Al ingerir carbohidratos, sean simples o complejos, su energía viaja por medio de la sangre como glucosa, la cual la insulina es la encargada de mantener a un nivel normal, guardándola en el hígado y músculos ayudando a que estos últimos crezcan y tengamos una mejor composición corporal.

Quizá ahora te preguntes: si los carbohidratos hacen tanto por nosotros, ¿cómo llegamos al punto de la talla de más? ¡Fáciiil! Porque todo en exceso es malo.

Y es que, cuando consumimos cantidades por encima de nuestras necesidades corporales (chécate esta entrada para que sepas cómo conocer las tuyas, ¡de na-da!), el organismo deposita lo excedente en el tejido adiposo debajo de nuestra piel. Y, ¿sabes qué es lo peor? ¡Lo hace en forma de  grasa! La magia está en que pasamos de comer un rico croissant a guardar grasita debajo de nuestra piel y finalmente a necesitar darnos una vuelta a la plaza por un nuevo par de jeans… Como dicen por ahí “Dios da, Dios quita”.

¡El croissant es inocente! Oh, que pues. Se pondría en nuestra contra si comiéramos excediendo nuestros requerimientos diarios de carbohidratos, teniendo como resultado de exceso la tan temible talla extra, tip ganador: si deseas conocer cuáles son tus requerimientos nutricionales diarios, lo ideal es que acudas con un especialista de la salud para que pueda orientarte, porque ningún cuerpo es igual y todos requieren cuidados particulares.

 

¿El secreto? Toma decisiones equilibradas y procura tener un registro.

Todos somos diferentes y tenemos diferentes objetivos, por ejemplo, para personas que hacen ejercicio, lo recomendable sería una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos para que no se cansen y tengan la energía necesaria, además de que ayuda a evitar lesiones. Pero para personas que quieran bajar de peso lo aconsejable sería una dieta baja en grasas y normal en carbohidratos, aumentando el consumo de verduras, frutas y legumbres (¡el brócoli es amigo!)

En general, tener unos hábitos de vida saludable y una alimentación sana y equilibrada, nos ayudará a mantener nuestro organismo en perfectas condiciones, previniendo enfermedades y ganando en calidad de vida, es importante contar con herramientas de registro que nos ayuden a monitorear nuestro progreso, en nuestra siguiente entrada hablaremos más sobre cómo la tecnología nos ayuda a mantener un estilo de vida sano y en balance ¡No te lo pierdas!

Y en conclusión… no te pelees con tu croissant. ¡Échatelo con un buen cafecito, pero sin abusar!

 

 

Con cariño el equipo Smartüs te desea un gran día.

EL MATCH DE TU VIDA

 

 

 

Contáctanos

Envíanos un correo electrónico con tus datos y con gusto nos pondremos en contacto contigo.

Not readable? Change text. captcha txt